25 de juny de 2013

JAVIER TOMEO




Hemos perdido a Javier Tomeo.  A partir de hoy sólo nos queda releerlo. Y recordé el día que le conocí y  le pedí un autógrafo en el Romea sobre un programa de mano ,   su mirada perpleja y  su azoramiento mientras firmaba y me decía que me iba a gustar la obra, que él estaba muy contento de la adaptación.

El mundo cultural y literario pareció haberlo olvidado, como si su tiempo hubiera pasado. Nunca obtuvo un gran premio. “No, no se ha sido injusto conmigo; puedo vanagloriarme de tener lectores de culto cada generación”, se defendía. Y las ediciones de sus “Cuentos completos” el año pasado y hace unos meses de “Constructores de monstruos” parecen darle la razón. Una confesión: “Me he ido apartando del mundo literario; una novela mía hoy es como tirar una piedra al agua. En muchos premios me veo rodeado por escritores mediáticos y me pregunto: ‘¿Qué hago yo aquí?’


Parecía él mismo uno de sus entrañables monstruos, incapaz de encajar en el mundo.  Castellet, decía de él que era “una víctima de Kafka”.  Mejor que hablar del Kafka aragonés.  A él le gustaba decir que descendía de Goya y Buñuel. Yo le hablaba de Thomas Bernhard y él esquivaba entrar en anàlisis literarios que no le preocupaban lo más mínimo.  Así pues,  no es mi intención en estas líneas ni de analizar su obra, ni dar un listado de ella, ni comentar las múltiples adaptaciones teatres.   Sí, decir que ha sido un autor más valorado fuera de nuestras fronteras que dentro.  Sí, comentar que él mismo reconocía que tenía pocos lectores pero muy fieles, y que yo era uno de esos lectores incondicionales.  Vaya aquí mi más profundo homenaje. 

 Alguien ha apagado una estrella con un dedo.
                                                                                                Marisa Ibáñez Milián